Poeta Jüri Talvet asistirá el Festival Internacional de Poesía de Barcelona
21.05.2008
Festival Internacional de Poesía de Barcelona se celebrará en el Palau de la Música Catalana el próximo miércoles 21 de mayo, a las 21.00 h.
Un poeta estonio esta presente por primara vez en este destacado acontecimiento cultural. Los otros 10 participantes son de España, Croacia, Alemania, Eslovenia, Francia, Escocia y Islandia.
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Festival de Poesia de Barcelona
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El Festival Internacional de Poesia dedicado al viejo continente homenajea a Joan Vergés
Versos para una Europa
JUSTO BARRANCO - Barcelona LA VANGUARDIA, Barcelona, 22 mayo 2008, pág. 35
Europa protagonizó anoche el XXIV Festival Internacional de Poesia de Barcelona en el Palau de la Música. Pero una Europa que, con los versos subversivos e irónicos de Amat Baró, comenzaba en Almacelles y que acabó en la capital catalana de la mano juguetona, por momentos divertida, otros emocionada, de Joan Vergés (Barcelona, 1928), a quien el festival rendía homenaje y de quien Toti Soler cantó dos poemas como colofón: Em dius que el nostre amor y Petita i blanca.
Eran las 11.20 y la noche había comenzado de manera sorprendente a las nueve con el director del festival, Víctor Obiols, al piano, tocando y recitando en verso las virtudes de los invitados, que iban apareciendo uno a uno como más tarde marcharían una vez recitados sus versos para acabar dejando solos en la tarima a Vergés y Toti Soler. Tres pantallas concatenadas iluminadas por colores intensos y cambiantes constituían el principal decorado del escenario, pero había otro, que marcaba la velada: la tradicional linterna que se entrega al público en el festival para que pueda leer y entender los poemas que los poetas recitan en lenguas como el islandés, el serbocroata o el estonio este año era un pequeño flexo, una minilámpara de escritorio con una pinza de plástico transparente con la que se podía enganchar al libro de poemas. Así el Palau se llenó de lo que parecían cientos de pequeños atriles iluminados que lo convertían en una biblioteca, en un concierto silencioso o incluso en un festival en el que iba a recitar el propio público.
En cualquier caso, y haciendo buena la intención de los programadores, Europa, demostró que de verdad existe, que no sólo tiene un nombre y una larga historia, sino también un presente más común de lo que se cree, y estuvo presente desde el primer momento en escena. Desde el momento en el que Amat Baró (Almacelles, 1982) leyó su divertidamente incendiario poema Terrorista 2 y se fue a París recordando que han pasado ya 40 años de mayo del 68 y “qué tal si nos volvemos a poner y a sembrar el pánico, ¿no?”. Tras él, la también joven islandesa Sigurbjorg Thrastardóttir, sobria y descarnada, se fue de aeropuertos, estupefacientes y difíciles relaciones y dedicó sus versos “a la nueva generación de poetas catalanes para que lleven el fuego muy lejos”. El esloveno Brane Mozetic se refugió en sí mismo con poemas tan bellos como las panteras y ciervos que aparecen en ellos, pero el alemán Durs Grünbein (Dresde, 1962) se paseó por Roma y Bernini después de dar su definición de poesía en inglés: “Una investigación antropológica para saber sobre la humanidad”. Luego la valenciana Maria Josep Escrivà suscitaría risas al desvelar que un poema puede nacer mientras una se depila y la cera cae en el periódico. Por su parte, el escocés Don Paterson, uno de los más aplaudidos, se desplazaría desde los primeros versos a Andalucía, adonde dijo ir con frecuencia, además de al sueño: “Como el pájaro es al aire/y la ballena al mar/así es el hombre a su sueño”. El estonio Jüri Talvet pasaría por Tarragona hacia las mezquitas marroquíes y, quizá para recordar que en Europa hay divergencias, la anticapitalista croata Tatjana Gromaca descargó un poema sobre Amsterdam que la dejó hundida bajo los canales. Tras el francés Bernard Noël, que mezcló poesía y vida, Joan Vergés logró la mayor ovación de la noche con versos de amor y memoria en los que la muerte merodea por “aquesta vida petita i breu”.
 
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